Para los que ya saben como es la jugada
D-6-La pajarera
-Roxi-
viernes, 28 de marzo de 2008
Para el 30 de marzo
domingo, 23 de marzo de 2008
"Rayuela" de: Julio Cortázar
Ésta es una recomendación para aquellos que en estos momentos no encuentran nada bueno que leer y tienen el antojo de algo sustancioso, difícil y bello; aquí les traigo una probadita de la famosísima novela Rayuela. Muchos han escuchado buenos comentarios de ella y no se la leen aun con lo fácil que es conseguirla, se las recomiendo mucho es (perdonen la expresión) verdaderamente orgásmica.
El capítulo 7 reafirma mi última frase y del Capítulo 68, hay platicaremos luego cuantas palabras conocen y cuanto lo entendieron.
Capítulo 7
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.
Capítulo 68
Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpaso en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.
Víctor Fdez.
jueves, 20 de marzo de 2008
Para el 23 de marzo
Atención comunidad lectora:
El domingo 23 de marzo se celebrará una reunión pública del club "cruda cultural" en el parque que está frente a kyu, en punto de las seis de la tarde. Acude, lleva amigos, botanas, lecturas, recomendaciones. Para todas las edades. No te la puedes perder.
¡Únete a cruda cultural este domingo!
P.D. Miembros, no pueden olvidarse de leer la casa del Asterión ni el cuento de Víctor. Se comentarán.
miércoles, 19 de marzo de 2008
Nuestro vino
Nosotros nos dedicamos al mal gusto, al enfermizo juego, a la trasgresora actividad, al desagradable oficio, al hiper-antisocial deporte, al pésimo vicio que resulta la lectura.
Leer más...lunes, 17 de marzo de 2008
La Espiga de Fuego
Cierro los ojos…
Así me encontraba: raquítico, semidesnudo, en la punta del cerro, con olor a mentes quemadas; despierto. Según la niebla, ya es de día; los pequeños fantasmas verdes me incitan a levantarme; apenas abrí los ojos y ya siento su presencia. Todo estaba mezclado con un tono lechoso: los árboles, el cielo, el llano, el mismo suelo que pisaba, mis pensamientos, su presencia; me perseguía como una sensación de remordimiento por aplastar una avispa.
Harto, empecé a correr, adentrándome en el bosque y tratando de salir de él. Parecía que las avispas se habían molestado y me perseguían (aunque el motivo de su persecución sólo fuera mi presentimiento de haber matado a una de ellas); yo seguía corriendo entre ese bosque brillante y blanco, hasta que llegué a un acantilado enfrente de un desierto de arena negra.
Todo enrojecido, se siente la efervescencia en el aire, una explosión interna en el paladar se disipa hacia el estómago, la humedad queda subyugada por una lava de saudades.
Las avispas me habían dejado junto con la presencia desconocida; de seguro le tenían miedo a las alturas (¿o a lo negro?); pero sentí otra presencia, una presencia embriagante y al mismo tiempo de peligro. Era fuerte, sentí que venía de aquel desierto oscuro, me jalas de los pies y del miedo.
Corrí por la orilla del acantilado, buscando algún lugar por el que pudiera bajar; después de un rato, a unos metros de ahí, vi una puerta gigantesca hacia el desierto; sin pensarlo bajé, corrí hacia la puerta. Al llegar a ella encontré un botón de fuego, lo apreté, después de unos segundos se rompió un pedazo de la puerta y entré.
El musgo cubriéndome las entrañas, las gotas se secan al verme, las esporas de las plantas me muerden y yo sólo espero a tenerlo, ese ente segmentado, gélido, fino, desconocido; será la presencia del águila torturada por la serpiente. Las estrellas se me clavan y sólo me sigo incendiando. ¿Secaré el cielo?
Sin duda una de las ciudades más bellamente destruidas y grandes que jamás haya visto; parecía devastada por un volcán, las casas pequeñas cubiertas por lava seca y las pocas personas que había, estaban igualmente recubiertas de lava, mostrando las últimas acciones antes de su muerte; era inevitable no poder recordar la pintura “ el grito” de Edvard Munch, todos gritando con desesperación ante lo inevitable, tan absurdos, como si la muerte fuera algo inhumano; sin embargo, se podría divisar entre la muchedumbre de polvo y ceniza una escultura de dos enamorados abrazando su fin, su muerte, qué envidia.
Seguí corriendo, el tiempo estaba pasando y yo tenía que encontrar aquello que me tenía tan preocupado. En ese momento vi una luz y empecé a seguirla, parecía venir de una casa, que conforme me acercaba se hacía más grande, hasta que al llegar a ella ya era un rascacielos. Entré y noté que la luz no venía del primer piso, éste estaba más oscuro que la oscuridad de mis párpados; pregunté si había alguien, mientras caminaba lentamente entre cristales, piedras y una que otra rata muerta. Tenía que subir, algo me dijo que de la luz provenía aquella presencia en mi cabeza.
Las esferas brillan, cada minuto desperdiciado mi cuerpo se hace más cenizo, los gatos me gritan y la sangre putrefacta arde justo en los pulmones; las espinas, los ojos clavados en las paredes esperan mi muerte; flamas azules me cubren las piernas…tengo que encontrarla.
Hallé una escalera, algo escarpada pero definitivamente más visible que el primer piso. Subí rápido, con esperanzas de encontrar el cuarto de donde provenía la luz, hasta que choqué con algo, (¿o alguien…?) Caí algunos escalones y cuando me levanté, una cara sucia me dijo que me callara y que apagara mi pantalón, pues llamaba mucho la atención. No me había percatado, ¡mi pantalón se incendiaba! El tipo me volvió a callar, tenía en la mano una clase de arma; inmediatamente, pateó una puerta que estaba enfrente a él y entró disparando lo que parecían globos de agua, pero que al impactarse hacían un ruido como de una gato llorando; fui rápido a ver a qué le disparaban y al pasar la puerta, algo como un látigo muy grueso me pegó justo en el corazón; del impacto fui a dar incrustado en la pared. Cuando volteé a ver, lo que me golpeó se estaba incendiando por completo, tan rápido que apenas me dieron unas milésimas para disfrutar las luces; de repente aparecieron muchos hombrecitos iguales al que me había callado, todos estaban felices, pero al verme empezaron a correr, me encuentro lleno de flamas.
Miles de flores salen de las esquinas, mi cuerpo se expande sin control por las paredes y los pisos, “el tiempo no es”, métricas nubes de humo inundan mis ojos, los colores se derriten y escapan tras las puertas; “el tiempo existe”, mis ojos metálicos gotean nitroglicerina, mis orejas escuchan súplicas de las mesas, todo lo destruyo; “el tiempo muere”, lo húmedo es seco.
Estaba agotado, mi cuerpo no respondía, necesitaba encontrar la luz, la presencia era más grande, no podía terminar así, tenía que encontrarla. Subí un piso más; empecé a recordar nombres y lo imperfectos que eran (¿estaría muriendo?), me acercaba, sentía que era alguien, que necesitaba ayuda, utilicé mis últimas fuerzas para abrir la puerta y a pesar del calor que creaba, sentí frío, te encontré.
Entro, cubro tu cuarto de flamas y te abrazo como la única gota que puede curarme, las flamas se extinguen, creces como huracán, haciéndome niño en tus ojos de planeta Venus.
Aparecimos en el techo del edificio, te fuiste después de curar mis quemaduras y quedé dormido.
Abro los ojos y estas… como la mancha de sangre en el techo y la espiga que causó la herida...me besas.
Este es un experimento, inspirado en la novela lírica de la argentina Sandra Lorenzo titulada Saudades; más que la temática, lo que hice fue tomar la idea de combinar la narrativa con la poesía, claro en un versión escala que seria un cuento, espero les guste.
De: Víctor Fernández H.
sábado, 15 de marzo de 2008
Para el 16 de marzo
Venga equipo. Pues, se acerca el domingo y me tomo la libertad de poner los datos de la junta. No descuiden el blog!!
D-6-Cueva del oso
martes, 11 de marzo de 2008
La casa del Asterión
Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito) están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aquí ni el bizarro aparato de los palacios, pero sí la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la tierra. (Mienten los que declaran que en Egipto hay una parecida.) Hasta mis detractores admiten que no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridícula es que yo, Asterión, soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que ho hay una cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se prosternaba; unos se encaramaban al estilóbato del templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, cro, se ocultó bajo el mar. No en vano fue una reina mi madra; no puedo confundirme con el vulgo, aunque mi modestia lo quiera.
El hecho es que soy único. No me interesa lo que un hombre pueda trasmitir a otros hombres; como el filósofo, pienso que nada es comunicable por el arte de la escritura. Loas enojosas y triviales minucias no tienen cabida en mi espíritu, que está capacitado para lo grande; jamás he retenido la diferencia entre una letra y otra. Cierta impaciencia generosa no ha consentido que yo aprndiera a leer. A veces lo deploro, porque las noches y los días son largos.
Claro que no me faltan distacciones. Semejante al carnero que va a embestir, corro por las galerías de piedra hasta rodar al suel, mareado. Me agazapo a la sombra de un aljibe o a la vuelta de un corredor y juego a que me buscan. Hay azoteas desde las que me dejo caer, hasta ensangrentarme. A cualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos cerrados y la respiración poderosa. (A veces me duermo realmente, a veces ha cambiado el color del día cuando he abierto los ojos.) Pero de tantos juegos el que prefiero es el de otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le muestro la casa. Con grandes reverencias le digo: Ahora volvemos a la encrucijada anterior o Ahora desembocamos en otro patio o Bien decía yo que te gustaría la canaleta o Ahora verás una cisterna que se llenó de arena o Ya verás cómo el sótano se bifurca. A veces me equivoco y nos reímos buenamente los dos.
No sólo he imaginado eso juegos, también he meditado sobre la casa. Todas las partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar. No hay un aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce [son infinitos] los pesebres, abrevaderos, patios, aljibes, la casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo. Sin embargo, a fuerza de fatigar patios con un aljibe y polvorientas galerías de piedra gris, he alcanzado la calle y he visto el templo de las Hachas y el mar. Eso no lo entendí hasta que una visión de la noche me reveló que también son catorce [son infinitos] los mares y los templos. Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado sol; abajo, Asterión. Quizá yo he creado las estrellas y el sol y la enorme casa, pero ya no me acuerdo.
Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que yo los libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el fondo de las galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos. La ceremonia dura pocos minutos. Uno tras otro caen sin que yo me ensantgriente las manos. Donde cayeron, quedan, y los cadáveres ayudan a distinguir una galería de las otras. Ignoro quiénes son, pero sé que uno de ellos profetizó, en la hora de su muerte, que alguna vez llegaría mi redentor, Desde entonces no me duele la soledad, porque sé que vive mi redeentor y al fin se levantará sobre el polvo. Si mi oído alcanzara los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. Ojalá me lleve a un lugar con menos galerías y menos puertas. ¿Cómo será mi redentor?, me pregunto. ¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?
El sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre.
-¿Lo creerás, Ariadna? -dijo Teseo-. El minotauro apenas se defendió.
Jorge Luis Borges
Este cuento fue recomendado por Mario "soci"
-Oso-
lunes, 10 de marzo de 2008
El fascismo eterno
El fascismo fue, sin lugar a dudas, una dictadura, pero no era cabalmente totalitario, no tanto por su tibieza, como por la debilidad filosófica de su ideología. Al contrario de lo que se puede pensar, el fascismo italiano no tenía una filosofía propia: tenía sólo una retórica.
La prioridad histórica no me parece una razón suficiente para explicar por qué la palabra «fascismo» se convirtió en una sinécdoque, en una denominación pars pro toto para movimientos totalitarios diferentes. No vale decir que el fascismo contenía en sí todos los elementos de los totalitarismos sucesivos, digamos que «en estado quintaesencial». Al contrario, el fascismo no poseía ninguna quintaesencia, y ni tan siquiera una sola esencia. El fascismo era un totalitarismo fuzzy. No era una ideología monolítica, sino, más bien, un collage de diferentes ideas políticas y filosóficas, una colmena de contradicciones.
El término fascismo se adapta a todo porque es posible eliminar de un régimen fascista uno o más aspectos, y siempre podremos reconocerlo como fascista. A pesar de esta confusión, considero que es posible indicar una lista de características típicas de lo que me gustaría denominar Ur-Fascismo, o fascismo eterno. Tales características no pueden quedar encuadradas en un sistema; muchas se contradicen mutuamente, y son típicas de otras formas de despotismo o fanatismo, pero basta con que una de ellas esté presente para hacer coagular una nebulosa fascista.
- Culto de la tradición, de los saberes arcaicos, de la revelación recibida en el alba de la historia humana encomendada a los jeroglíficos egipcios, a las runas de los celtas, a los textos sagrados, aún desconocidos, de algunas religiones asiáticas. Cultura sincrética, que debe tolerar todas las contradicciones. Es suficiente mirar la cartilla de cualquier movimiento fascista para encontrar a los principales pensadores tradicionalistas. La gnosis nazi se alimentaba de elementos tradicionalistas, sincretistas, ocultos. La fuente teórica más importante de la nueva derecha italiana, Julius Evola, mezclaba el Grial con los Protocolos de los Ancianos de Sión, la alquimia con el Sacro Imperio Romano. Si curiosean ustedes en los estantes que en las librerías americanas llevan la indicación New Age, encontrarán incluso a San Agustín, el cual, por lo que me parece, no era fascista. Pero el hecho mismo de juntar a San Agustín con Stonehenge, esto es un síntoma de Ur-Fascismo.
- Rechazo del modernismo. La Ilustración, la edad de la Razón, se ven como el principio de la depravación moderna. En este sentido, el Ur-Fascismo puede definirse como irracionalismo.
- Culto de la acción por la acción. Pensar es una forma de castración. Por eso la cultura es sospechosa en la medida en que se la identifica con actitudes críticas.
- Rechazo del pensamiento crítico. El espíritu crítico opera distinciones, y distinguir es señal de modernidad. Para el Ur-Fascismo, el desacuerdo es traición.
- Miedo a la diferencia. El primer llamamiento de un movimiento fascista, o prematuramente fascista, es contra los intrusos. El Ur-Fascismo es, pues, racista por definición.
- Llamamiento a las clases medias frustradas. En nuestra época el fascismo encontrará su público en esta nueva mayoría.
- Nacionalismo y xenofobia. Obsesión por el complot.
- Envidia y miedo al “enemigo”.
- Principio de guerra permanente, antipacifismo.
- Elitismo, desprecio por los débiles.
- Heroísmo, culto a la muerte.
- Transferencia de la voluntad de poder a cuestiones sexuales. Machismo, odio al sexo no conformista. Transferencia del sexo al juego de las armas.
- Populismo cualitativo, oposición a los podridos gobiernos parlamentarios. Cada vez que un político arroja dudas sobre la legitimidad del parlamento porque no representa ya la voz del pueblo, podemos percibir olor de Ur-Fascismo.
- Neolengua. Todos los textos escolares nazis o fascistas se basaban en un léxico pobre y en una sintaxis elemental, con la finalidad de limitar los instrumentos para el razonamiento complejo y crítico. Pero debemos estar preparados para identificar otras formas de neolengua, incluso cuando adoptan la forma inocente de un popular reality-show.
El Ur-Fascismo puede volver todavía con las apariencias más inocentes. Nuestro deber es desenmascararlo y apuntar con el índice sobre cada una de sus formas nuevas, cada día, en cada parte del mundo.
Umberto Eco
Este ensayo fue recomendado por Víctor "el poeta".
-Oso-
domingo, 9 de marzo de 2008
Recomendaciones poéticas y otros...
Cuento:
La Casa de Asterión de Borges
Ensayo:
El Fascismo Eterno de Humberto Eco
Poesía:
*Fernando Pessoa
Hora absurda
Lluvia Oblicua
*Cesar Vallejo
Cualquiera de Poemas Humanos
*Agusti Bartra
Marsias y Adila
*Baudelaire
cualquiera de 42 Flores del Mal
*Federico Gracía Lorca
cualquiera de Un Poeta en Nueva York
Romance de la luna luna
Casilda del llanto
*Saint John Perse
Nieves
Canto para un Equinoccio
*Vicent Alixander
La Oscuridad
*Pablo Neruda
cualquiera de 20 Poemas de Amor y una Canción Desesperada
Alturas del m¡Machu Pichu
*Xavier Villaurrutia
Nocturno Mar
Nocturno en que nada se oye
*Vicente Huidobro
La poesía es una atentado celeste
Monumento al mar
*Mario Benedetti
No te salves
*Jose Gorostiza
Muerte sin Fin
Corregida, te había pasado un nombre mal y otros incompletos pero ya esta, hay le añadí unas cositas más. Si no los encuentran avisen paque vea como se los mando. at: victor
bienvenida
Bueno pues creo que esta fue una de las ideas iniciales, después de tantas juntas y gracias a Dios TodoPoderoso Que Reina en los Cielos, ya estamos aquí.
Disfrútenlo, hehe.
Áfueb.